A.C: Cosas que se dicen por ahí.

Publicado en por Madame Desamor

El otro día me dijeron algo de mí que me sorprendió.

 

Eres como una anguila.

 

Me sorprendió, pero admití que con la explicación, me definía perfectamente. Cuando cazas a una anguila y parece que ya la tienes, se escapa. Se escurre, se enreda, se va. Desaparece.

Después me dijeron.

 

No, mejor, no eres una anguila, eres una raya.

 

Porque las rayas parecen tranquilas. Reposan en el fondo del mar. Tiradas sobre la arena. Parecen pacíficas y todo, pero de repente uno se acerca, a lo que sea. Por curiosidad. Y la raya se revuelve y pica. No contenta con eso, además se marcha. Muy contenta, eso sí.

Me han dicho muchas más cosas.

 

Eres una casa cerrada.

 

Porque la puerta que se ve desde fuera está, básicamente cerrada. Pero uno se asoma por la ventana y ve luz. Y mira la chimenea, de donde sale el humo. Qué narices, ahí dentro hay gente. Pero la puerta no abre. Nadie ha tenido la delicadeza de dejar una llave debajo del felpudo. Qué cosas. Así que uno puede esperar a que abran o llamar, que la casa está cerrada.

Otra cosa me dijeron.

 

Escribes porque no hablas.

 

Aquí tuve que afirmar con la cabeza, casi di palmadas. Eso no es descubrir América amigos. La certeza es la fiel compañera de quien quiere dar en un clavo. No me vale. Siguiente.

 

Además de una anguila y una raya, pareces casi un higo.

 

Por aquello de que los higos tienen pinchos por fuera. Pero aún así están blanditos por dentro. Esto me recordó a alguien que era un erizo, a quien yo quería bastante, pero pinchaba. Curioso.

Alguna tontería más me soltaron.

 

Eres como un clavo oxidado, clavado en la pared de un garaje.

 

Por aquello de que al estar siempre desamorada, cuando llegue el momento no sabré querer. Aunque digo yo que hay cosas que son como montar en bicicleta, llevar un camión de basuras o preparar el gazpacho. Que no se olvidan. 

 

ss   Tantas cosas te dijeron... ¿y tú no te defendiste?

 

Un mínimo, por supuesto.

Claro que me defendí.

Porque puedo ser la perenne desamorada. Pero tampoco voy a dejar que nadie me vapulee.

Hasta ahí podíamos llegar.


 

Yo dije que cada cual pagase su consumición.

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